• Enero
  • /
  • Febrero
  • /
  • Marzo
  • /
  • Abril
  • /
  • Mayo
  • /
  • Junio
  • /
  • Julio
  • /
  • Agosto
  • /
  • Septiembre
  • /
  • Octubre
  • /
  • Noviembre
  • /
  • Diciembre

  • 4
    Jul
    2018

    Estudio de la marcha, la prueba que nos desvela cómo son nuestros movimientos

    Músculos, huesos y articulaciones, conjuntamente con el sistema nervioso interactúan formando una red que sostiene el cuerpo en equilibrio. Esta red que forma nuestro cuerpo la soportan nuestros pies, motivo por el cual les debemos atribuir una importancia relevante así como cuidarlos, porque son nuestra base. La Dra. Griselda March, podóloga de Clínica Creu Blanca nos explica cómo se realiza un estudio de la marcha, una prueba que nos desvela cómo nuestros movimientos afectan a nuestro esqueleto.

    Andando, durante la marcha o la carrera, todas las articulaciones están implicadas para dar lugar al movimiento. El pie garantiza un equilibrio perfecto del cuerpo tanto en la marcha como cuando estamos parados, cada parte del pie ejecuta un movimiento concreto que viene determinado por cómo este se pone en contacto con el suelo y cómo absorbe el impacto que se produce a cada paso evitando posibles repercusiones en articulaciones superiores como la columna vertebral, la pelvis y las rodillas. El sincronismo de los huesos, nervios, tendones y músculos alrededor de esta estructura es el que nos permite desplazarnos.

    Cualquier atención que les podamos dar es poca, puesto que debido a su gran capacidad de adaptación, los pies sufren en silencio y sus posibles afecciones no se manifiestan hasta que ya están en un estado avanzado. De hecho, el 80% de la población sufre algún problema en los pies a lo largo de su vida y con el análisis estático y dinámico que realizamos durante el estudio, podemos observar la postura y la forma de andar del paciente así como la relación que se da entre los pies, rodillas, pelvis y columna; además de una exploración física que revela las zonas de carga del pie en movimiento.

    Durante el estudio de la marcha se valora y comparan los movimientos de cada persona con unos rangos de movimiento considerados “normales” y es aquí, observando las diferencias con la normalidad, que podemos corregir el gesto incorrecto modificándolo para evitar futuras alteraciones y lesiones esqueléticas o musculares que puedan producir patologías importantes si no se modifican a tiempo.

    Los resultados del estudio determinarán si el paciente sufre alguna alteración concreta y, en este caso, servirá para ofrecerle el tratamiento más adecuado posible y para prevenir lesiones, especialmente en deportistas y corredores, en pies, articulaciones, dedos, etc, así como redundar un mejor resultado deportivo.

    creublanca